Como ejemplo, frotad en vuestra mano una flor de azahar o una rosa, y oledla. Os daréis cuenta de que olerá mucho más que cuando olíais la flor. Todo lo contrario ocurre con una flor de jazmín, o de un nardo, ya que lejos de comunicar su olor, se irá reduciendo a estiércol, y olerá mal. Es por ello que cada elemento posee sus propias cualidades. A partir de esta información, sería normal creer que, aunque se vende agua de clavel, sabiendo que no es posible extraer agua, puesto que esta flor no tiene la fuerza suficiente para producirla, en cambio se realiza con el aroma del clavo de olor el cual se dulcifica extrayéndole agua, y por ese medio se consigue un agua que simula un aroma a claveles.
Autor Simón Bar be
Auteur : Barbe, Simon
Edtor: P. Marret (Amsterdam)
Fecha de edición : 1696