sábado, 13 de noviembre de 2010

Jimmy Boyd y su libro Perfume y Sensibilidad

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¿A qué huelen nuestras emociones y nuestros sentimientos? La calma,  la dulzura, la duda, los celos, la ilusión, la excitación, el nerviosismo, el entusiasmo, la irritabilidad, la inspiración, el Amor, el miedo, el orgullo…?  ¿Tiene el orgullo un olor característico? ¿Se podría éste asociar a la unión de varias esencias que pueden todavía no haber sido extraídas de nuestra naturaleza? Solemos asociar distintas emociones y actitudes con lo que nos rodea. Decimos: Es orgulloso como un gallo o como un pavo real; nervioso como una lagartija; celoso como un gato; amoroso como una mariposa, como una rosa; dulce como la miel, triste como un sauce llorón… etc. Por razones antropológicas asociamos de forma natural ciertas emociones y sentimientos al mundo animal en su comportamiento.

Quizás, en el ámbito de los perfumes, las emociones puedan traducirse cuando llegamos a describir lo que nos produce un determinado aroma, o un acorde de aromas, o simplemente el recuerdo de uno, o de un perfume específico.

Nuestro cuerpo posee un aroma característico, aunque a veces no nos demos cuenta de ello, ya que aplicamos geles y perfumes, y así escondemos en mayor o menor grado el aroma que surge de nuestros poros. Es significativo el hecho de que otros noten nuestro aroma al despertar por la mañana, cuando no hemos aplicado ningún perfume el día anterior. “Tu piel al despertar huele a polvos de talco, a bebé, a algo dulce y tierno.” No sabemos de dónde surge este aroma corporal, quizás de nuestros sueños, quizás de nuestra alma, o de la misma felicidad. Se trata de un misterio que muchas personas no advierten, pero es interesante conocer el aroma propio de cada uno, al escuchar de otras voces a qué huele, ya que nosotros no podemos percibirlo completamente.

Un Perfumista de las Emociones es Jimmy Boyd, de quién hablé en un artículo anterior. Su libro “Perfume Y Sensibilidad”, nos dice en su contraportada que “nos ayudará a tomar conciencia de nuestro sentido del olfato. Es un viaje a las entrañas de Grasse, cuna de la primera escuela de perfumistas del mundo. Nos invita a descubrir nuestra fragancia a través de nuestra personalidad. Nos habla de las esencias y el amor en pareja. Es un libro de divulgación perfumística al alcance de todos, donde podremos descubrir sus misterios”

Al leer “perfumística” enseguida me viene a la mente la mística de un perfume. No todos los perfumes son místicos, pero a mi parecer un perfume debe tener un aire místico para que yo lo lleve, y su originalidad puede ser la forma en que esta sensación de misticismo llega a mi nariz, y camina por mi espíritu. Los perfumes son formas de expresión de nuestros sentidos, y se trata de un universo muy diverso, donde hay quienes preferirán fragancias que alimenten su creatividad para ayudarles en etapas de aburrimiento. ¿Puede esto hacer un perfume? Los perfumes van más allá de la sensación placentera que emana cuando lo llevamos. Creo que un buen perfume puede resultar en un elixir del alma.

Pero este artículo, dedicado a Jimmy Boyd y su libro “Perfume y Sensibilidad” me lleva a mostrar aquí un artículo de Víctor-M. Amela aparecido en La Vanguardia, el 28 del mes pasado, en el cual él mismo nos habla de este mundo real e imaginario a la vez, lleno de sensibilidad:

1

 

Qué es un perfume?
Una emoción.
¿Sí?
Las fosas nasales son el túnel
del tiempo: puedes oler algo
que te transporte de golpe a
muchos años atrás...
Es verdad.
¡Cada perfume es una emoción! Lo identificas
por la emoción que te despierta. Por eso
unos olores te gustan, y otros no.
¿Cuántos puedo distinguir?
Un millar. Un perro, 10.000 veces más.
No es un sentido útil para nosotros.
Alto: el 75% de tus emociones se vincula a
olores. Tu cerebro retiene el 35% de lo olido,
y sólo el 5% de lo visto y el 2%de lo oído.
¿Tenemos un cerebro olfativo?
Lo es en su parte más profunda, el rinencéfalo,
que está vinculado al cerebro emocional.
Mientras fuimos cazadores lo ejercitamos
más: ahora poco, por desgracia.
Bueno, si ya no nos hace falta...
¡Estamos convirtiéndonos en autistas sensoriales!
Y eso nos separa de la vida, pues los
sentidos son los que nos conectan al mundo.
Vivimos menos plenamente. Reacción:
el creciente interés por gastronomía, vinos,
perfumes... ¡Porque anhelamos reconectarnos
con el mundo sensorial, con la vida!

¿A qué atribuye esa desconexión?
A la manía occidental de una higiene exacerbada
que es ya asepsia. Empeñados en lavarnos
hasta no oler a nada..., ¡luego nos perfumamos
para volver a oler a algo!
¿Y esto le huele mal?
Nada más exquisito que el perfume de la
piel desnuda de una mujer puesta al día.
¿Es ese su olor favorito?
Sí, es el olor tántrico: el olor de nuestra propia
piel. ¡Dejemos que el cuerpo huela!
Pero duchado, ¿no?
Cuidado: los humanos suprimimos nuestro
olor corporal... para luego buscar grasas animales
–del recto de la civeta o del castor– o
vómitos de cachalote –ámbar gris– para
componer nuestros perfumes... ¿Y por qué
no oler nuestro propio perfume humano?
¿Gusta lo mismo a hombres y mujeres?
Los gustos convergen: el futuro será de hombres
con componente femenino y mujeres
con componente masculino. Hombre y mujer
ya no se unirán por necesidad recíproca:
autosuficientes, lo harán... sólo ¡por amor!
¿Qué tiene eso que ver con el perfume?
Cada personalidad tiene su perfume. Y una
personalidad equilibrada pide un perfume
equilibrado. Porque yo sé qué perfume le
conviene a cada persona...
¿Cómo ha alcanzado esa habilidad?

Desarrollé mi conciencia olfativa en Grasse,
junto al maestro Marcel Carles, hijo de
Jean Carles, llamado Mr. Nez, el genio de
los perfumes... Perdió el olfato... ¡y aun así
compuso el gran perfume Miss Dior!
¿Cómo?
¡De memoria! Beethoven componía sordo...
Me hablaba de su formación...
Trabajé como perfumista para empresas...,
hasta que me independicé y creé la perfumería
emocional.
¿Qué es eso?
Cada perfume es una emoción, y yo tengo
colecciones de emociones; que se corresponden
con arquetipos de personalidad olfativa.
Soy artesanal: capto la personalidad
de cada uno... y receto el perfume que mejor
le cuadrará. ¡He entrevistado a 3.500 mujeres,
he explorado sus gustos, apetencias...!
¿Y qué ha descubierto?
Para la romántica nostálgica, violeta. Para
la creativa, jazmín. Para la hogareña, rosa.
Para la amante del aire libre, muguet. Para
la de club, té. Para la dinámica, azahar...
¿Qué último perfume ha recetado?
A una amiga cantante, sensual y creativa: su
perfume será ajazminado-achiprado, pues.
¿Achiprado?
Son los acordes del Chipre, perfume de ámbar
gris, civeta y musgo de encina.
¿Hay olores psicoterapéuticos?
El olor a rosa abre el corazón. El olor a té
favorece la claridad mental, el jazmín potencia
la creatividad, la bergamota da equilibrio,
la lavanda te relaja...
Y si tengo el ánimo bajo..., ¿qué?
Dos gotitas de esencia de rosa en un pañuelito,
junto a la almohada: un par de noches
durmiendo así... ¡y remontarás! También he
compuesto fragancias para conducir mejor.
¿Para el coche?
Si llevas horas conduciendo, una fragancia
energizante de limón y jengibre. Si te crispas
por la ciudad, una relajante de lavanda
y albahaca. Y si vuelves con la familia histérica
un domingo por la tarde, una de mandarina
(alegría) y vainilla (saciante).
¿Qué consejo daría a la mujer para perfumarse
correctamente?
Tómate tiempo para oler, cotejar y elegir el
que te despierte una emoción, no por moda.
¿Algún otro consejo?
Nunca interfieras con tu perfume un concierto
o una cena: ¡perfúmate al terminar,
mejor! Y nunca entre los pechos.
¿Por qué?
Bloqueas el perfume con tu cuerpo. Mejor
en la nuca, donde arranca el cabello: el perfume
se evapora lentamente, y podrás proyectarlo
con movimientos de cabeza.
¿A qué debo oler para seducir mejor?
A la mujer catalana le erotiza el hombre pulcro...
Y seducirás a una mujer si tu perfume
es coherente con tu personalidad, si no es
disonante, si está armonizado contigo: ¡eso
es lo que más las atrae!
¿Qué perfume armonizaría conmigo?
Le hago unas preguntas y lo localizo.
VÍCTOR-M. AMELA

Perfume y Sensibilidad consta de cinco capítulos en 136 páginas, con títulos tales como:

Una Nariz Olvidada. La desconexión de los sentidos. El  error de Descartes. Las sábanas de la tía Leoni.

La ciudad de los perfumes. Un paseo por Grasse. Mi nariz se mete en Grasse. Todos los caminos conducen a Grasse

El Perfume. Estructura de los perfumes. Tipos de perfumes. La materia de los perfumes. Las seis grandes damas de la perfumería. Las familias olfativas. La presentación de los perfumes.

Perfume y Personalidad. Cómo saber cual es mi personalidad olfativa. Cómo perfumarse. Los patrones heredados.

El Perfume y el amor. Los siete pétalos.

A través de sus páginas se muestran pasajes de la historia, viajes lejanos, poemas dedicados a las flores, grandes perfumistas, utilización de  esencias en el amor, así como las vivencias del propio autor.

Es un libro que me acompaña desde ayer y considero esencial para todas aquellas personas  que deseen conocer el verdadero significado de lo que es un perfume en todas sus facetas.

Este libro se vende en perfumerías, una de ellas es Regia, en el Paseo de Gracia, y que está asimismo en otras tiendas de Barcelona, Gerona y Sant Cugat.  También se puede comprar en el Museo del Perfume situado en la misma perfumería, un lugar que recomiendo y cuya primera visita la realicé en los 80, y donde un frasco de perfume, si mal no recuerdo de Cuba, se llamaba “Vete de Aquí!! lo cual me hizo reir mucho.

Perfume y Sensibilidad también se puede adquirir en el Museo del Perfume situado en Andorra, concretamente en Les Escaldes.

Os animo a que lo adquiráis y a que visitéis la web de Perfumes Jimmy Boyd

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